domingo, 4 de noviembre de 2012

Ser emprendedor o morir en la crisis, esta es la cuestión

A estas alturas de un país en economía de guerra, con indicadores socio-económicos arrasados por la destrucción de nuestra capacidad productiva, todos nos hemos dado ya cuenta que en esta crisis existen dos batallas, la de los políticos por intentar que sus propias estructuras de estado y los sistemas financieros no se hundan, y la de los ciudadanos de clase media por sobrevivir en un entorno social sitiado cada vez más por la sombra del umbral de la pobreza.

Dos batallas cuya estrategia es antagónica. Por un lado tenemos a los políticos, esa clase social privilegiada que podemos denominar ciudadanos de primera, que solo apuestan por recortes en el estado del bienestar público y en los derechos sociales del resto de la población, los cuales –no nos engañemos- somos considerados como ciudadanos de segunda o de tercera. En otras palabras, la estrategia de los políticos para salir de la crisis se asemeja a la táctica de una hormiga reina que para ayudar a sacar de la depresión económica a su hormiguero no se le ocurre otra cosa que cortar las antenas al resto de sus hormigas, y empeñarlas como pago en deuda a un hormiguero mayor, a sabiendas que no podrá recuperarlas, pero sí mantener sus privilegios.

Y, por otro lado, estamos los ciudadanos de clase media que, en el límite o bajo el umbral de la pobreza, ya no podemos cobijarnos bajo el insolvente papá-Estado, el papá-Mercado Laboral o el papá-papá, para poder seguir adelante. Así pues, ante un panorama yermo que produce una clara sensación de indefensión, no queda otro camino a tomar que respirar hondo, coger aire e imbuirnos en el espíritu de la emprendedoría. Es decir, salir a la calle a buscarnos la vida por nosotros mismos. Una decisión que tiene dos aspectos: la cruz, ya que es una respuesta forzosa por necesidad social; y la cara, que es una solución natural, ya que toda persona es emprendedora por condición humana.

Pero una vez que una persona supera el miedo a ser emprendedor, como si despertase de un largo letargo mental de coma inducido, se percata que ser emprendedor es respirar aires de libertad, porque nos ofrece la posibilidad de volar hacia nuevos horizontes. Que ser emprendedor es creer en uno mismo, porque nos saca lo mejor de nosotros. Que ser emprendedor es redescubrirnos, porque nos permite saber quiénes somos y qué sabemos y nos gusta hacer. Que ser emprendedor es creatividad, porque nos permite soñar y crear nuevas realidades. Que ser emprendedor es rebeldía, porque huye del conformismo y busca alcanzar una vida mejor. Y que ser emprendedor es insumisión social, porque no acepta un sistema social que aboca, por inhibición, a la indigencia.

Todos somos emprendedores por naturaleza. Y nunca sabemos cuánto de emprendedor somos, hasta que ser emprendedor es la única salida. Y aún hay más: la emprendedoría no tiene edad, así que despierta de tu largo letargo y ponte a crear. 

No obstante, para los emprendedores que aún están despertando –de ese sueño inducido por la cultura de la producción estandarizada en serie de individuos en una sociedad ya inexistente, la anterior a la de la crisis-, he aquí los parámetros claves del universo del emprendedor como breve guía:

1.-Define tu modelo de éxito empresarial. Persigue el tuyo propio, no el estipulado por otros, y seguramente te sorprenderás al incluir otros factores más allá del beneficio económico.

2.-Diferénciate ofreciendo al mundo lo que sientes que quieres hacer, no lo que piensas que debes hacer. Ya que siendo tú mismo, estarás creando una idea de negocio con un alto valor diferencial, especializado e innovador.

3.-Colabora, no compitas. De esta manera podrás crear estructuras de economía de escala enriquecedoras, sin límite ni fragilidad empresarial.

4.-Sé ligero en tu estructura empresarial, así podrás volar alto y surfear los vientos cambiantes de los mercados.

5.-Sé global, ya que ni la promoción ni los puntos de venta tienen limitaciones de epacio-tiempo en el nuevo mundo de las nuevas tecnologías.

6.-Crea tu mapa del tesoro, y ponte a buscarlo. Puesto que el dinero ya no está en los bancos, sino entre las personas y sus colectivos.

7.-Sé persistente y flexible, ya que el éxito sólo es merecedor de quienes persiguen sus sueños de manera sostenible en el tiempo.

8.-Y, por último, entusiásmate en el proceso, porque sólo así sabrás que has encontrado tu camino, y con ello la fuerza y voluntad necesarias para crear la realidad que quieres vivir.

Y ahora que ya estás iniciado en el camino del emprendedor, sabedor que la fuerza inagotable de la emprendedoría no está en otra parte más que en tu interior, consciente que nos encontramos en una nueva era donde el único camino para cambiar el mundo es desde el compromiso creativo individual de todos y cada uno de sus habitantes, sal a la calle y asume tu propia responsabilidad de crear la realidad que deseas vivir. Ya que nadie va a vivir tu vida por ti.

Ahora que ya sabes que tu verdadera naturaleza es la de un Ser Emprendedor, abre la puerta de tu jaula personal y ponte a volar hacia el horizonte a la conquista de tus propios sueños. Ser emprendedor o morir en la crisis, tuya es la elección!