viernes, 16 de noviembre de 2012

Porque estamos en guerra social, construyamos otra sociedad

Cuando cada día vemos medio millar de familias que son desahuciadas de sus casas, es que estamos en guerra social.
Cuando uno de cada cuatro niños vive bajo el umbral de la pobreza, es que estamos en guerra social.
Cuando se ocupan y queman sucursales bancarias, es que estamos en guerra social.
Cuando el pueblo asalta supermercados, es que estamos en guerra social.
Cuando el desempleo convierte la clase media de un país en nuevos pobres sin futuro, es que estamos en guerra social.
Cuando los comercios cierran porque no hay consumidores que puedan comprar, es que estamos en guerra social.
Cuando el pueblo se suicida por desesperación personal, es que estamos en guerra social.
Cuando los ricos ganan más y los pobres cada vez tienen menos, es que estamos en guerra social.
Cuando se normaliza un estado continuo de enfrentamiento a porras entre la policía y el pueblo, es que estamos en guerra social.
Cuando médicos, profesores, estudiantes, padres, funcionarios, ciudadanos-n, e indignados en general salen día sí y día también a manifestarse en la calle, es que estamos en guerra social.
Cuando las farmacias cierran porque no tienen medicamentos para suministrar, es que estamos en guerra social.
Cuando colectivos de  policías se amparan en la objeción de conciencia en contra de la represión contra el pueblo, es que estamos en guerra social
Cuando el pueblo decide rodear el Parlamento, es que estamos en guerra social.
Cuando los jueces critican las propias leyes que deben juzgar, es que estamos en guerra social.
Cuando las televisiones de un país interrumpen sus emisiones programadas como medida de protesta, es que estamos en guerra social.
Cuando se instaura un ambiente de explosión social por destrucción del estado de bienestar, es que estamos en guerra social. 

Cuando la democracia es más cracia (krátos): poder; y menos demos: pueblo; es que estamos en guerra social. Y ante una guerra social, solo cabe plantar batalla…

Con la batalla de la crítica social, que señala con intensidad las injusticias sociales.
Con la batalla de la desobediencia civil, que anuncia otras maneras posibles de hacer.
Con la batalla de la legitimidad social, que deslegitima toda caducada norma legal.
Con la batalla de la unión voluntaria de personas, que predice una nueva ola transmutadora.
Con la batalla de la solidaridad, que crea muros de defensa colectivos inexpugnables.
Con la batalla de la fuerza de la palabra, que proyecta el sentir del alma.
Con la batalla del poder de la imaginación, que pinta nuevos horizontes.
Con la batalla de los sueños, que construye versiones mejoradas de las realidades.
Con la batalla de la autoridad interna, que nos convierte a todos en personas libres.
Con la batalla de la conciencia, que dispara flechas de humana presencia.

Ante una guerra social, solo cabe plantar batalla,
y ya se sabe que en toda batalla hay que tomar medidas excepcionales,
-y en este caso de urgencia social-,
que devuelva a los hombres y mujeres de buena voluntad
el respeto por una vida llena de dignidad!

Y si tomar medidas excepcionales es cambiar el modelo de sociedad,
comenzando por las castas trajeadas que defienden que lo que sucede es normal,
dejemos que se queden con su vida de normalidad,
y con nuestras propias manos construyamos de cero una nueva sociedad.

Porque aquello que creó el hombre, el hombre puede destruirlo para volver a crear!   


España, 14-N de 2012
Día de la Manifestación General en un país agónico
(1.058 manifestaciones en un solo día)