jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Cómo saber quién soy?

Para saber quién soy, primero debo reencontrame.
Para reencontrarme, debo estar conmigo.
Para estar conmigo, debo dedicarme un tiempo exclusivo.
Para dedicarme tiempo, debo parar.
Para parar, debo dejar de hacer.
Para dejar de hacer, debo Ser.
Para Ser, debo rendirme a mi mism@.
Para rendirme a mi mism@, debo sentirme agotad@.

…agotado de la vida que llevo…

Porque si te sientes agotad@, te rindes a ti mism@.
Si te rindes a ti mism@, Eres.
Si Eres, dejas de hacer.
Si dejas de hacer, es que te has parado.
Si has parado, es que te estás dedicando tiempo.
Si te estás dedicando tiempo, es que estás contigo.
Si estás contigo, te estás reencontrando.
Y si te reencuentras, ya sabes quién eres.

Y una vez que ya sabes quién eres, se produce la triple metamorfosis:

Primera: El mundo a tu alrededor se derrumba como un puzzle de cubos para volverse a construir mostrándote otro paisaje diferente con nuevos horizontes llenos de soles.

Segunda: Tu cuerpo se transforma, hasta tal punto que dejas de ser un ser denso para convertirte en un ser más sutil. Ya no piensas, sino que vibras. Y ese vibrar, que es el canto de tu alma, te permite volar. 

Y tercera: Tu alma renace libre de falsas carencias, y enfermizas dependencias que te hacían ceder tu poder a tercer@s. Porque ahora ya te sientes fuerte y segur@, porque ahora ya sabes quién eres y no permites manipulaciones.

Y en esa triple metamorfosis, ahora que te has reencontrado después de mil viajes existenciales, sientes desde lo más profundo de tu ser que no hay otra manera de vivir que rendirse a la alegría de fluir por la corriente invisible de la vida que resuena con fuerza dentro de ti.

Amig@, ahora que ya sabes quién eres, ríndete a la magia de la vida y vuela sólo hacia aquellos paisajes cuyo eco te acaricien y te hagan sentir.

(Dedicado a quien está desaprendiendo a correr por la vida, para aprender a pasear por la orilla del mar)