jueves, 20 de octubre de 2011

Si te levantaste más de mil veces cuando eras un bebé, ahora puedes volverte a levantar

Cuando éramos bebés, tuvimos que levantarnos del suelo alrededor de 1.500 veces, antes de aprender a caminar. Sí, de aprender a hacer eso que justamente ahora no le das ni importancia, ya que te resulta tan automático que ni paras atención. Sólo piensas, y sin más, andas. Pero seguro que cuando eras un bebé sí que le ponías toda la atención del mundo, porque resultó ser un reto tan grande y agotador, que si no hubieras tenido fe en ti mism@ y la suficiente fuerza perseverante de voluntad, hoy aún estarías gateando por los suelos. No lo habías pensado, ¿verdad?.

En cambio ahora, quizás estés pasando por un mal momento, quizás la vida te ha dado un revés, quizás estés inmerso en un proceso de cambio donde todo prácticamente a tu alrededor parece desmoronarse. Quizás, sientas que te has caído y en estos momentos te encuentres en el suelo. Si es así, levántate una vez más, porque ya aprendiste la maestría de levantarte mil veces si era necesario cuando tan sólo tenías unos meses de vida.

¿Sabes cuál es la diferencia entre el bebé y tú? ¿Sabes de donde saca la fuerza interior el bebé para volverse a levantar una enésima vez más? Y, ¿sabes por qué tú ahora ya no sientes esa fuerza de voluntad interna? Es muy sencillo. Verás, el bebé actúa por instinto, y el maestro que guía sus pasos es el corazón, que habla mediante el lenguaje de los sentimientos. Este es un maestro fuerte, luminoso, vital, poderoso, que sabe que sí que puedes, que sí que vales y que sí que te lo mereces. Mientras que tú, actúas por raciocinio, y el maestro que guía tus pasos es la mente, que habla mediante el lenguaje de los pensamientos. Este es un maestro débil, obtuso, limitado, donde reinan las sombras del miedo que constantemente te dicen que no puedes, no vales y no te lo mereces. Porque el maestro del corazón es tu Yo verdadero, mientras que el maestro de la mente es tu Ego, el Yo de los otros, forjado a fuego lento a lo largo de los años de tu vida por muchas de las personas que han formado parte de tu entorno más inmediato hasta ahora, inculcándote una percepción del mundo limitada, carente y llena de miedos.

Y estos miedos, aunque son espejismos proyectados sobre las paredes de nuestras mentes, pueden llegar a ser tan poderosos que incluso tienen la capacidad para destruir la propia vida.  (En España, a causa de la crisis económica, los suicidios han aumentado un 25%, y las enfermedades psiquíatricas un 15%.)

Así que si te encuentras en el suelo, amig@ mí@, levántate una vez más. Y cambia las cadenas de los pensamientos viciadamente culturalizados, por las alas de tus sentimientos, pues en ellos te reencontrarás. Y substituye al maestro de la mente, que te dice que no hay salida posible, por el maestro del corazón que te muestra la libertad de un nuevo horizonte. 

Amig@, si te levantaste más de mil veces cuando eras un bebé, ahora que eres mayor puedes volverte a levantar. Porque tuya es la vida, tuya es la libertad y con ella tus sueños para volver a comenzar.

Amig@, no hay más realidad que la que tú quieras proyectar.