jueves, 27 de octubre de 2011

Si eres un culo inquiet@, es que te estás buscando

Alguien me preguntó un día:

-Pero, ¿tú qué eres?, -¡Ja!, como si tener una profesión en concreto sea Ser…

-Soy una persona que busca, crea su realidad, vive sintiéndose libre, se percibe humanista y se muestra polifacético ante el mundo, -le respondo.

Desconcertado, ese alguien al observar mi currículum en el que se refleja una gran variedad de actividades realizadas, sentencia con tono crítico:

-¡Tú lo que eres es un culo inquieto!

-Bueno, he realizado un largo viaje buscándome, -respondo sin sentirme ofendido. –Pero la buena noticia es que ya me he encontrado, -continúo- ¿Y, tú, ya te has encontrado?

Ahí acabó nuestra conversación, como era de esperar.  Si hubiéramos continuado la charla, me hubiese gustado explicarle que los culos inquietos, también llamados de mal asiento, en verdad lo que están haciendo es buscarse. Sí, sí, como lo lees. Las personas que hacen muchas cosas y cambian cíclicamente de actividades, se están buscando a si mism@s auque sea de manera inconsciente, pero instintiva.

Reinventando una frase célebre de Séneca, pero sin dejar perder su esencia, deberíamos admirar a quien se busca, aunque no lo consiga. Porque también es cierto que no todo aquel que se busca, se encuentra, pero seguro que tiene muchas más posibilidades que aquellos no hacen el intento.

¿Por qué nos buscamos?, porqué nos sentimos perdidos, y porque todos buscamos lo mismo: ser felices. El problema es que buscamos en lugares erróneos y allí donde nos han enseñado a buscar, que es fuera de nosotros mismos. Creemos a fe ciega, porque en nuestra búsqueda somos un eco de los otros, que la felicidad pivota sobre un eje exterior que debemos alcanzar, ya tenga forma de pareja, trabajo, coche, casa, familia, éxito social, o cualquier otra ilusión creada. Y en ese viaje, repleto de experiencias de prueba-error, de éxitos efímeros dentro de la vastedad de nuestras vidas (y de la inmensidad del océano del universo), las experiencias de aprendizaje a la que llamamos fracasos nos enseñan, finalmente, que el viaje no es externo, sino interno. Y que la felicidad no pivota sobre un eje exterior a alcanzar, sino sobre un eje interior, personal, único e intransferible, a redescubrir. Es, entonces, cuando uno inicia el verdadero camino de encontrarse a si mism@.

El que viaja hacia fuera al encuentro de si mism@, únicamente corre, alejándose, muchas veces incluso huyendo, de la fuente genuina e ilimitada de la felicidad: su Yo verdadero. El que viaja hacia adentro al encuentro de si mism@, vuela, como ser con alas que ya es, dejándose fluir con plena sensación de libertad por la fuerza magnética del sentimiento amoroso de la fuente de toda felicidad: su Yo verdadero. Y quien no corre, ni vuela, permanece aletargado en un profundo sueño, donde ya no es ni deja de ser.

Amig@, sabrás que te has reencontrado, tras el viaje de tu búsqueda, cuando estés donde estés, y estés con quién estés, seas Tú mism@ , no cedas tu poder ni ante circunstancias ni ante terceras personas, y te sientas segur@, libre y en paz interior contigo mism@ al pivotar sobre tu eje de felicidad que se haya dentro de ti, justo en el interior de tu Corazón.

Amig@, sabrás que te has reencontrado tras un largo viaje, cuando te sientas con la fuerza serena e inquebrantable de serte fiel a ti mism@, y de haber descubierto tu propósito en la vida, que no es otro que vivir desarrollando tus propios dones y habilidades que te han sido otorgados por naturaleza divina, pues ese eres Tú y no otr@.

Así que, amig@, si eres un culo inquiet@ te felicito porque estás viv@ y tienes el valor de buscarte a ti mism@.

(Dedicado a una amiga especial, maestra del aire y del agua, con quien comparto unos maravillosos cosmovinos)