domingo, 16 de octubre de 2011

15-0ctubre: Somos la Democracia, dentro de la democracia

Somos la Democracia, dentro de la democracia. Ya que la democracia es cada vez más cracia (krátos): poder; y menos demos: pueblo.

En las manifestaciones del 15 de Octubre se ha puesto de relieve, en miles de ciudades del mundo occidental, la dicotomía existente entre la Democracia del pueblo y la democracia del poder. Entre la esencia de la Democracia Real y la de aquellos que la han secuestrado, por intereses propios, para sustituirla por un sucedáneo.

El alma de la Democracia se ha hecho escuchar, una vez más, con la fuerza silenciosa de la suma de clamores individuales que exigen recuperar los derechos fundamentales a vivir una vida con dignidad. El pueblo reivindica, desde su exilio forzado, que se le devuelva su poder, secuestrado por un nuevo orden mundial al que llaman Mercado, que se alimenta de desahucios, recortes sanitarios, sociales y educativos, y que roba impunemente ilusiones y sueños a los más desprotegidos, que cada vez son más.

La democracia del poder, la que ejecuta los secuaces del dios Mercado, habla con el lenguaje aséptico de los números. La Democracia del pueblo, habla con el lenguaje humano, profundamente humano, de las personas. Para la democracia los cerca de 200 desahucios al día que se producen en España es una operación jurídico-financiera, justa legalmente. Para la Democracia, un desahucio es una tragedia familiar, injusta humanamente. Para la democracia, el hecho que el 25% de los niños españoles menores de 16 años sufra actualmente desnutrición por culpa de la crisis, forma parte de los reajustes necesarios del mercado. Para la Democracia, es una tragedia humana. Para la democracia de unos pocos, que justamente son los más poderosos, no hay otra manera de hacer. Para la Democracia de los muchos, existen mil fórmulas alternativas de hacer las cosas. Porque la motivación de los que forman parte de la democracia es no perder el poder, mientras que la motivación de los que formamos parte de la Democracia es justamente la justicia social.

Para la Democracia, la democracia no es el poder del pueblo, sino el de unos pocos que se enriquecen con las miserias de unos muchos.

Lo que clama al cielo es la ausencia de los políticos en la fiesta de la Democracia del 15-O. ¿Dónde estaban? ¿Por qué hacen oídos sordos? Y, aún más, ¿por qué nos ignoran? ¿No deberían estar trabajando en dar solución al clamor popular? O, ¿quizás es que no trabajan por y para la Democracia, sino para la otra?.

En la calle, a cara y pecho descubierto, porque la dignidad humana -y con ella sus sueños-, es lo único que no puede secuestrar el Mercado, cientos de miles de hombres y mujeres reivindicamos el pasado 15-0 el poder legítimo de la Democracia como garante de los derechos fundamentales de las personas. En la otra cara de la fiesta, escondidos en sus templetes, políticos y banqueros (junto a medios de comunicación mercenarios), se sienten altivamente poderos e inmunes al movimiento popular pacífico, pero fuertemente (r)evolución-ario, a la espera de renovar sus privilegios en la próxima convocatoria a las urnas el 20-N en pos de una falsa Democracia.

Quizás no veamos en España el triunfo de la Democracia, sobre la mal llamada democracia de unos pocos, como ha sucedido recientemente en Islandia que han llevado a la cárcel a políticos, entre ellos al ex primer ministro, y a banqueros por su implicación directa en la actual situación de crisis social, y que incluso han reformando su propia constitución vía Democracia Directa a través de las redes sociales. Quizás no lo veamos,… Pero sí que estamos viendo ya la dicotomía existente entre la Democracia real, la del pueblo, y la democracia artificial, la de unos pocos. Así que, cuando alguien te hable de Democracia, observa si habla como indignado o como complacido, pues por sus hechos los conocerás. Y en el caso que sea un complacido intenta aportarle luz sobre la indignación social, ya que la Democracia es un camino hacia la sabiduría colectiva como sociedad donde todos somos necesarios.

N.A.: El concepto de “(r)evolución” se lo he tomado prestado de mi buena amiga Sarah, con la que compartí una muy agradable fiesta de la Democracia el pasado 15-O.