sábado, 3 de septiembre de 2011

Ven, siéntate conmigo y desaprendamos juntos

Ven, y si te apetece, siéntate conmigo y aprendamos juntos a desaprender.

Uno: Vive el Momento

Ven y sentémonos en la orilla del mar,
para descansar la mirada en el horizonte azul donde mar y cielo se aman,
hechizando el oído con la dulce melodía pasional que acuna las olas,
embriagando de locura al sentir hundidos los dedos de pies y manos bajo los juguetones gránulos de la húmeda arena de la playa,
saboreando en boca y labios mojados el instante salado que nos hace degustar la brisa marina,
e hipnotizándonos oliendo la esencia aromática de la espumosa cabellera del mar, que huele a vida, que huele a eternidad.

Ven y sentémonos en la orilla del mar,
con todos los sentidos de tu cuerpo bien abiertos,
pues no existe otro pasaje para poder anclarnos en éste momento, en éste instante,
donde el tiempo deja de ser tiempo,
y los gránulos de la arena, como dunas en el desierto, avanzan imparables sobre toda la superficie de tu mente.

Es entonces que ya no piensas, sólo sientes.
Y en ese sentir, es cuando ya desaprendes.

Dos: Deja de Recordar

Ven y siéntate conmigo para dejar de recordar,
ya que ir perdiendo la memoria es como mudar la piel a cada tiempo,
y ello es como morir mentalmente para permitirte la bendición de volver a nacer con nuevos pensamientos.

Ven y sentémonos juntos para dejar de recordar,
ya que nunca somos los mismos,
y a cada muda de piel hecha de pensamientos,
emerge en la superficie de tus poros con más fuerza si cabe tu Yo ancestral y verdadero.

Ven y siéntate conmigo para dejar de recordar,
ya que aprender a dejar ir el lastre de la memoria te permite avanzar,
y cuanto menos recuerdes más rápido volarás,
porque tus ciclos vitales serán más breves, intensos y ascendentes,
porque sólo desaprendiendo a recordar te permitirás aprender de verdad.

Es entonces que ya no piensas, sólo sientes en tu fluir.
Y en ese fluir, es cuando ya aprendes a aprender.

Tres: Expresa tu Amor

Ven, siéntate a mi lado y expresémonos amor,
porque a cada caricia demostrada, con la levedad de un gesto dulce, sanas la agrietada piel para despertarla erizada y así devolverle su esencia luminosa como cuerpo del alma.

Ven, siéntate a mi lado y expresémonos amor,
porque a cada abrazo espontáneo, con la frescura del instante irremplazable, dinamitas los muros del miedo de tu interior, de ese miedo controlador que es ajeno y por tanto impuesto, que no te deja reencontrarte en tu verdadero Yo.

Ven, siéntate a mi lado y expresémonos amor,
porque a cada beso impulsivo, con la calidez propia del lenguaje del corazón, estás alentando al brote divino de tus alas, que como ser humano te corresponden por derecho cósmico, para que puedas desplegarlas y así volar.

Ven, siéntate a mi lado y expresémonos amor,
porque a cada caricia, abrazo y beso dulce, libre y espontáneo, estamos aprendiendo a desaprender para volver a aprender desde nuestra sabiduría interior. 

Es entonces que ya no piensas, sólo sientes y en tu fluir amas.
Y en ese amar, es cuando ya aprendes a volar.