A partir del mes de enero de 2012, los blogs de Jesús A. Mármol y El Poder Transformador del Fracaso quedan inactivos temporalmente, para posteriormente desactivarlos, ya que se unifican en la nueva web http://www.jesusamarmol.com/ .
Gracias a todos por vuestro interés y seguimiento. Nos vemos en la nueva web.
Jesús A. Mármol
martes, 3 de enero de 2012
martes, 20 de diciembre de 2011
Regala el libro "El Poder Transformador del Fracaso"
Esta obra es para Ti, tanto si te sientes fracasad@, como si sientes que tu vida no te llena -ya seas una persona de la calle, un educador, un emprendedor, un directivo o un empresario que debe hacer frente a los retos de la vida.
Si te encuentras perdid@, pero no puedes volverte hacia atrás, y al mirar hacia los lados y hacia delante sientes vértigo, no eres un fracasado ni estás enferm@, es tan solo que te encuentras en medio del puente de tu transición. Detrás de ti dejaste la naturaleza que ya no eres, y frente a ti, una vez que atravieses el puente, se encuentra tu nueva naturaleza. Tal vez te sientas perdid@, porque aún estás en un punto indefinido del puente. Quizá te sientas inquiet@ y con ciertos temores, porque ese puente es colgante.
Este libro no quiere solo alumbrar la naturaleza de tus experiencias, sino que te da pautas para atravesar exitosamente tu transformación personal y te muestra ciertos secretos del universo con el fin de que puedas alcanzar tus sueños, reencontrarte con tu poder interior y generar tu propia realidad.
Jesús A. Mármol (Tarragona, 1971) es autor del método "El Poder Transformador del Fracaso". Escritor, training coaching seminars, consultor en comunicación y marketing, ex directivo empresarial y ex redactor y director de diversos periódicos económicos.
Autor de diversos libros. De ensayo filosófico: Introducción a Nietzsche. Período Romántico (1993) y La velocidad, señora del espacio-tiempo (1988). De poesía: Asceta Urbà (1995) y Ya te dije que estaba enfermo -con Nani Blasco- (1996). De novela: La reliquia musulmana del Císter (2011). El Poder Transformador del Fracaso (Silva Editorial, 2011) es su primera obra de autoayuda.
El Poder Transformador del Fracaso Jesús A. Mármol
Silva Editorial, 2011
118 p.
PVP: 15€ + gastos de envío
Si estás interesado en adquirir un ejemplar, envía un mensaje de solicitud a: demarmol@tinet.org
Si te encuentras perdid@, pero no puedes volverte hacia atrás, y al mirar hacia los lados y hacia delante sientes vértigo, no eres un fracasado ni estás enferm@, es tan solo que te encuentras en medio del puente de tu transición. Detrás de ti dejaste la naturaleza que ya no eres, y frente a ti, una vez que atravieses el puente, se encuentra tu nueva naturaleza. Tal vez te sientas perdid@, porque aún estás en un punto indefinido del puente. Quizá te sientas inquiet@ y con ciertos temores, porque ese puente es colgante.
Este libro no quiere solo alumbrar la naturaleza de tus experiencias, sino que te da pautas para atravesar exitosamente tu transformación personal y te muestra ciertos secretos del universo con el fin de que puedas alcanzar tus sueños, reencontrarte con tu poder interior y generar tu propia realidad.
Jesús A. Mármol (Tarragona, 1971) es autor del método "El Poder Transformador del Fracaso". Escritor, training coaching seminars, consultor en comunicación y marketing, ex directivo empresarial y ex redactor y director de diversos periódicos económicos.
Autor de diversos libros. De ensayo filosófico: Introducción a Nietzsche. Período Romántico (1993) y La velocidad, señora del espacio-tiempo (1988). De poesía: Asceta Urbà (1995) y Ya te dije que estaba enfermo -con Nani Blasco- (1996). De novela: La reliquia musulmana del Císter (2011). El Poder Transformador del Fracaso (Silva Editorial, 2011) es su primera obra de autoayuda.
El Poder Transformador del Fracaso Jesús A. Mármol
Silva Editorial, 2011
118 p.
PVP: 15€ + gastos de envío
Si estás interesado en adquirir un ejemplar, envía un mensaje de solicitud a: demarmol@tinet.org
lunes, 19 de diciembre de 2011
¿Por qué la mente se convierte en enemiga si forma parte de mí?
Con esta pregunta me levantaba esta mañana en un mensaje privado del facebook. La respuesta, aunque poco conocida, es bien sencilla:
-Porque los pensamientos de la mente no son tuyos, sino de los otros en ti.
Cuando nacemos salimos al mundo con unas cien mil millones de neuronas, las cuales se organizan en redes neuronales de manera bastante azarosa dependiendo de determinismos genéticos y ambientales, es decir, de los impulsos externos que recibimos ya en el mismo seno materno. Y a medida que vamos creciendo, primero nuestro entorno más inmediato, la familia, y progresivamente el más periférico: la escuela, nuestro círculo de amistades, nuestro ámbito laboral y social, nuestras parejas, etc, van conformando con sus referentes culturales nuestra red neuronal que nos pauta cómo debemos de entender la realidad más inmediata que nos rodea y, por tanto, cómo debemos de reaccionar ante situaciones y experiencias cotidianas. Es decir, nuestra mente se va esculpiendo de manera progresiva y a fuego lento a través de la mente de los demás. En otras palabras, nuestro Yo mental se construye a través del Yo de los otros.
Una pauta mental de comportamiento que, en nuestros primeros años de vida, reforzamos repitiendo aquellas acciones que gustan a los demás. Ya que desde bien pequeños vamos repitiendo las gracias y los comportamientos que son agradables a nuestro entorno, ya que todos deseamos sentirnos queridos y aceptados en el ambiente en el que crecemos como personas.
Así pues, si nuestro Yo mental es el Yo de los otros en el que crecemos, ¿por qué llega un momento en que sentimos a la mente como nuestra enemiga?... La respuesta la encontramos en el mismo anunciado de la pregunta: porque “sentimos”.
Nos han educado en esta sociedad occidental, hija del pensamiento racionalista cartesiano del s. XVII, que el hombre sólo es mente, intentado negar una parte esencial de nuestra propia naturaleza: nuestro Yo emocional, que es el que siente. Así pues, es nuestro Yo emocional quien, llegado a un punto de nuestra existencia, llega a sentir nuestra propia mente (que es el Yo de los otros) como una enemiga.
Nuestro Yo emocional, cuyo lenguaje son los sentimientos (frente al Yo mental, cuyo lenguaje son los pensamientos), es quien tras un largo período de letargo, fruto de la potente anestesia cultural, despierta y comienza a sentir que la mente le está arrastrando por caminos que no desea viajar.
Es, en este momento de despertar de nuestro corazón, que el Yo emocional siente que, sin darse cuenta, hemos dejado de ser nosotros mismos para ser una réplica de los
demás, que nuestra autoestima está falsamente reforzada al tener una dependencia excesiva de los otros, que nuestra identidad se ha reafirmado de manera peligrosa en la opinión de terceros, y que nuestros miedos, no son más que los miedos de los otros que resuenan con fuerza en nuestra mente.
He aquí, junto al despertar de nuestro Corazón, donde tiene comienzo la verdadera capacidad del libre albedrío.
He aquí, junto al despertar de nuestro Corazón, que redescubrimos el principio del viaje para alcanzar nuestro propósito en la vida: vivir de manera alineada entre mente y corazón. Es decir, existir sintiendo que mente y corazón van a la una.
Llegados a este punto, debemos reeducar nuestra mente, dejando de ser ecos de los otros para vivir en resonancia con nuestro corazón. Sólo así dejaremos de sentir la mente como una enemiga, para reconciliarla como una muy buena amiga.
La buena noticia, es que Tú no eres el/la mism@ desde que comenzaste a leer este artículo (ver: Nunca eres siempre así, así que siempre puedes cambiar). De hecho, nunca puedes pensar dos veces con el mismo cerebro, porque cambia a cada instante. Si algo hay volátil en nuestra estructura biológica, justamente es nuestra mente. Pues las conexiones neuronales no son fijas, sino que se interconectan y desconectan a cada fracción de segundo cada vez que tenemos un pensamiento. Y para modificar esas estructuras neuronales que deseamos desechar de nuestros hábitos mentales, y construir unas de nuevas mucho más acordes y sanas con nuestro momento existencial, tan sólo debemos ponerle atención y voluntad.
He aquí, la receta para convertir tu mente en tu amiga:
1.-No puedes eliminar un pensamiento negativo, pero sí sustituirlo por otro positivo. Como una nube que deja paso a otra.
2.-Para sustituir un pensamiento negativo por otro positivo, debes mantenerte en estado de alerta de conciencia de tus pensamientos a lo largo del día. Es un ejercicio de higiene mental (cuida lo que entra y sale de tu mente).
3.-La mente necesita unos 21 días en modificar una estructura neuronal por otra, así que ponle constancia y verás los resultados.
4.-Cada pensamiento genera un tipo de emoción determinada. Así que si deseas modificar el tipo de sentimiento que tienes ante una situación concreta de tu vida, ya sabes qué hacer: modifica el pensamiento.
5.-Tras ese mes aproximado de práctica mental, mente y corazón estarán alineados, por lo que dejarás de ser víctima del mundo para convertirte en dueño de tu vida, ya que tendrás todo el potencial para alcanzar tus sueños.
Recuerda que tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interior, por lo que si deseas cambiar tu mundo exterior, ya sabes por dónde comenzar.
Y ahora que ya lo sabes, sólo cabe darte la bienvenida a tu renacer!
jueves, 8 de diciembre de 2011
¿Cómo saber quién soy?
Para saber quién soy, primero debo reencontrame.
Para reencontrarme, debo estar conmigo.
Para estar conmigo, debo dedicarme un tiempo exclusivo.
Para dedicarme tiempo, debo parar.
Para parar, debo dejar de hacer.
Para dejar de hacer, debo Ser.
Para Ser, debo rendirme a mi mism@.
Para rendirme a mi mism@, debo sentirme agotad@.
…agotado de la vida que llevo…
Porque si te sientes agotad@, te rindes a ti mism@.
Si te rindes a ti mism@, Eres.
Si Eres, dejas de hacer.
Si dejas de hacer, es que te has parado.
Si has parado, es que te estás dedicando tiempo.
Si te estás dedicando tiempo, es que estás contigo.
Si estás contigo, te estás reencontrando.
Y si te reencuentras, ya sabes quién eres.
Y una vez que ya sabes quién eres, se produce la triple metamorfosis:
Primera: El mundo a tu alrededor se derrumba como un puzzle de cubos para volverse a construir mostrándote otro paisaje diferente con nuevos horizontes llenos de soles.
Segunda: Tu cuerpo se transforma, hasta tal punto que dejas de ser un ser denso para convertirte en un ser más sutil. Ya no piensas, sino que vibras. Y ese vibrar, que es el canto de tu alma, te permite volar.
Y tercera: Tu alma renace libre de falsas carencias, y enfermizas dependencias que te hacían ceder tu poder a tercer@s. Porque ahora ya te sientes fuerte y segur@, porque ahora ya sabes quién eres y no permites manipulaciones.
Y en esa triple metamorfosis, ahora que te has reencontrado después de mil viajes existenciales, sientes desde lo más profundo de tu ser que no hay otra manera de vivir que rendirse a la alegría de fluir por la corriente invisible de la vida que resuena con fuerza dentro de ti.
Amig@, ahora que ya sabes quién eres, ríndete a la magia de la vida y vuela sólo hacia aquellos paisajes cuyo eco te acaricien y te hagan sentir.
(Dedicado a quien está desaprendiendo a correr por la vida, para aprender a pasear por la orilla del mar)
jueves, 1 de diciembre de 2011
No existe un futuro absoluto, sólo futuros posibles. Tuya es la elección
Justo ahora estás viviendo lo que deseaste ayer,
y justo ahora estás creando lo que vivirás mañana.
Vivimos en la proyección de nuestra propia creación emocional,
un espacio sin tiempo en el que continuamente nos transformamos,
y en ese vivir, que es eterno cambio, experimentamos.
Este espacio que es la proyección de nuestra creación emocional,
no tiene más tiempo que el aquí y el ahora,
un tiempo que a su vez lleva inherente tanto el pasado como el futuro,
que sin este presente no existen en ninguna otra dimensión espacial.
¿No te has dado cuenta cómo heridas emocionales de hace años que marcan tu vida,
se pueden curar sin volver al pasado sólo operando en tu cuerpo emocional desde este único y actual presente?
¿No te has dado cuenta, ya a estas alturas de tu existencia, que dependiendo de las decisiones que tomes no existen futuros absolutos, sino múltiples futuros posibles?
Esto es, amig@ mí@, porque el pasado y el futuro no existen. Sólo tienes tú, al igual que todo el Universo, el presente.
Vivimos en un espacio creado por nuestra propia proyección emocional,
donde sólo existe el presente, que sana pasados y diseña futuros,
y en el que el pensamiento sólo es un instrumento que ayuda a los sentimientos a esculpir formas definidas, en el rústico mundo de la materia.
No tenemos más líneas de tiempo que la que tenemos,
pero sí otras posibles dimensiones de nuestra propia existencia,
ya que todo en el universo está interconectado,
y el poder del sentimiento que sólo crea en el ahora,
en ese ahora que es tiempo (al ser el tiempo y el espacio una misma dimensión),
ese poder emocional crea en el ahora en cualquier punto del espacio interconectado.
Así pues, amig@,
sé consciente y responsable de tu poder creador,
ya que en éste ahora ya estás creando la realidad de tu mañana.
Y ahora que ya eres consciente, si no te gusta lo que estás creando,
ya sabes que aún estás a tiempo de cambiarlo, porque no existen futuros absolutos,
sólo futuros posibles. Tuya es, a partir de ahora, la elección!
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Deja de Empujar y Fluye
Sólo hay dos maneras de vivir en la vida: fluir o empujar. Incluso una persona que está sentada en su sofá, puede estar fluyendo o empujando, pues esta es una actitud interior, con independencia de cómo se manifieste exteriormente.
Es fácil saber si uno fluye o empuja. Verás, tú mismo puedes hacerte el test:
Si fluyes, vives sin esfuerzo. Si empujas, vives esforzándote.
Si fluyes, estas conectado en el aquí y el ahora, como los niños. Si empujas, vives en el futuro, perdiéndote el presente (que se llama así, justamente porque es un regalo).
Si fluyes, los momentos se hacen intensos y el tiempo se alarga. Si empujas, no hay instantes, pues tu percepción no los retiene, porque te avanzas en el tiempo.
Si fluyes, la vida toma una intensa luminosidad, donde se aprecia lo bello en las cosas más pequeñas. Si empujas, la vida a tu alrededor se vuelve borrosa por efecto de la velocidad.
Si fluyes, creas. Si empujas, trabajas.
Si fluyes, tus sentidos se muestran en alerta y tu conciencia abierta a la sorpresa y la curiosidad. Si empujas, limitas tu campo de visión y puedes llegar a la obsesión.
Si fluyes, vives desapegado de cadenas emocionales y mentales. Si empujas, te mueves por la irrefrenable fuerza de atracción de un apego.
Si fluyes, estás abierto al universo infinito de las posibilidades. Si empujas, te autolimitas impidiendo que el vasto universo se te manifieste.
Si fluyes, trasciendes los límites de tu propia realidad. Si empujas, vives dentro de la jaula de una versión cultural limitada de entender la realidad.
Si fluyes, vives la magia sorprendente, rica y abundante de la incertidumbre. Si empujas, vives bajo la falsa creencia de intentar controlar el flujo de la vida.
Si fluyes, vives desde el corazón, donde habita tu Yo verdadero. Si empujas, vives desde la mente, donde habita el Yo de los otros.
Si fluyes, te alineas con la magia de la vida, conectándote con tu poder interior de generar la vida que deseas vivir. Si empujas, cedes el poder a los otros.
Si fluyes, vives sin miedos. Si empujas, vives lleno de miedos.
Si fluyes, es que crees en Ti. Si empujas, es que no crees en Ti.
Si fluyes, Eres. Si empujas, dejas de Ser.
Si fluyes, crees en la Vida. Si empujas, es que un día dejaste de creer en ella.
Si fluyes, es que tienes alas y por tanto eres un Ser Alado. Si empujas, es que seguramente perdiste las alas, ya sea por distracción, ya sea porque te las amputaron.
La buena noticia es que las alas siempre rebrotan en tu espalda. Pero sólo si estás conectado con el único momento de la vida que tienes: el ahora. Este es el secreto para fluir, y dejar de empujar.
Para fluir debes de cambiar el rumbo de tu viaje. Deja de viajar hacia fuera, y comienza a viajar hacia adentro. Viajar hacia fuera es viajar constantemente deslumbrado por el espejismo del falso profeta llamado futuro. Viajar hacia dentro de ti es conectarte con el momento presente, al encuentro del verdadero maestro: Tú mism@.
Quizás te parezca difícil dejar de empujar y comenzar a fluir, pero todo es cuestión de voluntad y paciencia. Tómate tu tiempo, y sé generoso contigo mism@ en el proceso, ya que tu mente está tan acelerada que, como un coche de fórmula uno, necesita su espacio antes de frenar del todo. Y de manera progresiva, en tu mundo empujado, poco a poco comenzarás a vivir cada vez mayores espacios libres donde fluya la magia de la vida, que reconocerás porque se te mostrará intensamente en ese tu eterno momento presente.
Pero aún te diré más. Quizás no te hayas dado cuenta, pero desde el momento que has comenzado a leer este texto, ya puedes sentir el repunte de unas nuevas y preciosas alas en tu espalda. Cuídalas reaprendiendo a fluir por la vida, y en ese proceso conseguirás reencontrarte contigo mism@ y conectarte nuevamente con tu poder divino de alcanzar tus sueños.
Amig@, deja de empujar y fluye con el flujo mágico de la vida desplegando aquí y ahora tus alas creadoras!
lunes, 14 de noviembre de 2011
Somos emprendedores por naturaleza!
Somos emprendedores desde que nacemos hasta que morimos. Ya de pequeños estamos todo el día emprendiendo cosas nuevas, y muchas veces, varias cosas a la vez. Por lo que a los papás, muchas veces esa energía creadora de los más pequeños no sólo les parece agotadora, sino incluso estresante. Y esa fuerza innata, impetuosa e irrefrenable de la emprendedoría que llevamos todos dentro, ya desde pequeños el entorno lo asocia a la capacidad de tener éxito en la vida. Así, si de edad bien temprana balbuceamos “papá” o “mamá”, seguro que seremos miembros de la Real Academia de la Lengua Española. Si en cambio descuartizamos una muñeca, seremos a todas luces cirujanos o biólogos. Y si se nos ocurre pintar las paredes, los mayores ya verán en nosotros unos Picasso en potencia.
El problema es cuando ese niño o esa niña no alcanzan el éxito previsto en su vida. Es entonces que la sociedad, que no está preparada para aceptar el fracaso, gira la espalda, mira hacia otro lado, y señala a esa persona como una vergüenza familiar y social a la que hay que esconder.
Crecemos y nos desarrollamos en gran parte de nuestra vida como personas con una idea de éxito que los demás tienen, o que los demás quisieran tener. Porque muchas veces el concepto de éxito que aprehendemos no es más que una sombra alargada de las expectativas frustradas de aquellas personas que tenemos en el entorno más inmediato. Y, ¿por qué actuamos así? Pues porque todos queremos sentirnos queridos por los más próximos ya desde pequeños, aunque estemos debilitando nuestra propia autoestima al hacerla dependiente de la aceptación o rechazo por parte de los demás. Pero, con independencia de este efecto secundario nocivo a largo plazo (la cesión de nuestro poder a los otros en un debilitamiento de nuestro valor más preciado: la autoestima), lo más grave es que el crecer como personas intentando gustar a los demás nos está apartando de quienes somos realmente. Hasta que al final, ya no sabemos quienes somos y, ante una situación de fracaso, la persona se encuentra totalmente perdida porque no sabe ya quién es, ya que su identidad se basaba en exceso en la reafirmación de su entorno.
Llegados a este punto, en una sociedad con una concepción negativa del fracaso, y donde las personas crecen perdiendo su propia identidad –ya que no desarrollan sus propias habilidades, sino las que desean los otros-, y por tanto pierden su fortaleza interna como seres humanos, la experiencia del fracaso ataca directamente la línea de flotación existencial de toda persona: su autoestima. Una situación que desemboca en una tragedia social y humana.
Tragedia social porque la sociedad que no sabe gestionar de manera constructiva la experiencia del fracaso, lo que realmente está haciendo, aunque sea de manera inconsciente, es amputar el activo más valioso de toda sociedad: el emprendedor. Y en una época de crisis socio-económica y de cambios de paradigma políticos y de mercado, una sociedad sin emprendedores está condenada al fracaso. ¿Cómo queremos levantar un país, como es el caso de España, si sólo contamos con una tasa de emprendedores del 5%, de los cuales en un 65% no repiten la experiencia de la emprendedoría tras su primer fracaso por el castigo social que reciben?
Y tragedia humana porque, a día de hoy, en el caso de España, el suicidio es la mayor causa de muerte no natural, por delante de los accidentes de tráfico, provocado por la actual situación económica por la que pasa el país.
Sobre la base que el fracaso es una experiencia de aprendizaje, que un fracasado es aquello dependiendo de la concepción cultural positiva o negativa que tenga la sociedad en la que se desarrolle, y que todos fracasamos porque es Ley de Vida (Las 3 Verdades Fundamentales del Fracaso), y sobre la exigente necesidad por motivos de salubridad social de potenciar una cultura positiva del fracaso en aquellas sociedades más intransigentes con esta experiencia de vida, el fracaso guarda un gran valor: el ayudarnos a reconectar, de nuevo, con quien realmente somos.
La gran enseñanza de la experiencia de aprendizaje vital que es el fracaso es mostrarnos quién somos y quién no somos realmente. Ya que muchas veces fracasamos en nuestro objetivo por dos motivos principales. Uno, porque realmente ese no es nuestro objetivo sino el de los otros, el de nuestro entorno. Y dos, porque es la única manera de aprender a saber quién somos verdaderamente.
Así pues, amig@:
1).-Sé emprendedor porque es condición humana.
2).-Fracasa, porque es un camino de aprendizaje vital para saber quién eres realmente y reconectarte con tu sabiduría personal.
3).-Desapégate emocionalmente de toda concepción cultural negativa sobre el fracaso, pues ataca de manera directa tu autoestima.
4).-Reclama a la vida el Éxito que hay en Ti, pues todo emprendedor alcanza su éxito.
5).-Y, por último, Sé Tú mism@. Sé Tú!, porque así encontrarás la paz de espíritu y la fortaleza de la libertad que tanto anhelas.
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